¿Lograremos evitar otra crisis económica?

15 noviembre, 2022

Parece que la gran banca confía en que la morosidad no aumente excesivamente; según declaraciones y estudios recientes, la morosidad bancaria, que se mantiene en un 3,86%, no aumentará mientras el tejido laboral aguante (El País, 27.10.2022).

Ello parece una evidencia, por cuanto, mientras haya trabajo, y por tanto ingresos en las familias, se mantendrán los pagos de los créditos hipotecarios y personales. Créditos hipotecarios y personales a los que el ciudadano se lanzo gracias a un Euribor rozando el cero, y la tendencia natural que tienen los bancos en animar al crédito.

Sin embargo, los juicios rápidos (monitorios) han aumentado vertiginosamente, en 2021 y lo que llevamos del 2022, especialmente en Cataluña, superando la cota que se alcanzó durante las crisis de la burbuja, entre el 2008 y el 2014 (La Información, 05.11.2022).

La mayoría de estos monitorios corresponderían a créditos personales, en gran parte, para usos varios distintos de la vivienda. Ello hace que la cuantía de los créditos sea más pequeña, razón por la cual el aumento de reclamaciones puede ser compatible con la falta de aumento de la morosidad a nivel global, que esgrime la banca.

Por otro lado, no podemos desdeñar que, durante el mes de octubre, los concursos de acreedores presentados por compañías experimentaron un aumento considerable, llegando al nivel más alto de los últimos 10 años (El Confidencial 10.11.2022), si bien hay que reconocer que es una muerte anunciada, tras el parón que se produjo con la moratoria concursal, que se alargó hasta final de agosto.

Ante este escenario, el aumento de tipo de interés puede aportar más leña al fuego, pues retrae el acceso a las hipotecas y créditos, y encarece los existentes a tipo variable, lo cual enfriará la economía. Resulta una espiral fatídica, pues el enfriamiento retrae la inflación, pero a base de que haya menos dinero en circulación (adicionalmente, premia el ahorro), menos volumen de negocio en comercios y empresas, …, y ello no ayuda al tejido laboral, precisamente.

Hay que confiar en los nuevos y grandes proyectos tecnológicos, apoyados por los fondos Next Generation que, estos sí, pueden aportar nuevos aires compensatorios de otras caídas. Debemos estar dispuestos a reponernos con nuevos proyectos y, sobre todo, con una economía que aporte un mayor valor añadido y calidad de empleo que los tradicionales servicios de hostelería y restauración y la consabida construcción, sectores que se encuentran en estos momentos ya a niveles máximos. Confiemos que aquello que se emprenda con los fondos destinados a renovar el país, mejore la calidad del empleo; y para ello, hace falta que quienes puedan emplearse en funciones de calidad se formen adecuadamente.

Esperemos que estos nuevos caminos nos ayuden a compensar las dificultades que los últimos acontecimientos mundiales han provocado, y podamos sortear una nueva crisis económica. Del mismo modo que la voluntad de curarse es la parte más importante de una curación, la voluntad de salir adelante, poniendo los medios con esfuerzo y valentía, es la mejor medicina para superar dificultades; y esta voluntad la estamos demostrando día a día en este país.

Juan Núñez – abogado

Deja un comentario

X

. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.