Mano dura de la comisión de defensa de la competencia.

11 març, 2015

Hemos empezado bien cargado lo que va de año con respecto a expedientes e infracciones a empresas por acuerdos entre ellas que, en opinión de la Comisión Nacional de los Mercados y de Competencia, contravienen el Art. 1 de la Ley de Defensa de la Competencia, por restringir o falsear la libre competencia.

Las más significativas empresas en el sector de le recogida y reciclaje de residuos, en el de la distribución de combustibles, en el del aprovisionamiento de leche, así como un grupo de fabricantes de postes de hormigón, han sido objeto de importantes sanciones por acuerdos de fijación de precios o reparto de mercados.

En lo que va de año, también, la Dirección de Competencia ha incoado importantes expedientes contra empresas del sector de los servicios de mudanzas internacionales, una red de concesionarios de la marca Volvo y los laboratorios Pfizer, por el mismo motivo.

No podemos estar de acuerdo con todas las calificaciones que efectúa la Dirección de Competencia y que después confirma la CNMC en sus resoluciones, por cuanto mete a menudo en el mismo saco acuerdos preferentes entre empresas que entendemos no pueden ser calificados de restrictivos de la competencia si no producen ese efecto, y si mantienen el mercado abierto y la libertad de aprovisionamiento y venta.

Pero hay que reconocer que se olvida a menudo que no se pueden establecer acuerdos entre las empresas, ni tan siquiera tácitos, para repartirse los clientes, ni para establecer una política concertada de precios de venta o de aprovisionamiento; tampoco se puede obligar, sugerir o, ni tan siquiera, recomendar a los clientes revendedores, el precio al que han de revender.

Si bien es cierto que la CNMC está entrando con gran dureza a rastrear y sancionar estas prácticas, no es menos cierto que tanta sanción obedece también a cierto relajo en este proceder, en muchos casos inconsciente de la transgresión que representa, a la vista de la transparencia con la que se opera, puesto que la mayoría de pruebas en las que se basan los expedientes son los correos electrónicos intercambiados entre los operadores.

Así pues, conviene ser más prudentes a la hora de relacionarse con los demás operadores del  sector, ya sea en sentido horizontal o vertical, siendo conveniente analizar regularmente, dentro de los programas de ‘compliance’ habituales, si se está operando correctamente y sin riesgo de incurrir en prácticas sancionables.

Quedamos como siempre a su entera disposición invitándole a contactar con nuestro equipo de abogados especializados; para la aclaración o ampliación de cualquier aspecto relacionado con estas prácticas, que pareciendo tan naturales, pueden acarrear amargas consecuencias.

 

Juan Núñez
Socio Abogado

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