Las sociedades no se pueden liquidar habiendo deudas pendientes.

1 octubre, 2018

Esta afirmación parece obvia, pero en ocasiones se liquidan sociedades habiendo posibles deudas contingentes i aún no afloradas.

Hasta hace poco los tribunales no eran unánimes a la hora de calificar esta cuestión, considerando en ocasiones que, habiéndose disuelto la sociedad, tan sólo cabía reclamar a los accionistas por las cantidades del activo que se hubiesen repartido en la liquidación, tal como establece la legislación de sociedades.

Sin embargo, una Sentencia del Tribunal Supremo del pasado mes de mayo consideró que ello facilitaría la práctica de una rápida liquidación para zafarse de posibles responsabilidades, limitándolas a lo repartido a los socios, en fraude de acreedores, y que, por tanto, la sociedad disuelta y liquidada lo es con respecto a su imposibilidad de operar en el mercado, pero conserva su personalidad con respecto a las deudas procedentes de pasivos sobrevenidos, que deberían haber formado parte de la liquidación.

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Evidentemente, una sociedad que mantiene deudas no puede liquidarse y sus administradores tienen la obligación, si la sociedad no pudiera afrontar las mismas, a interponer el correspondiente concurso. Sin embargo, es posible que, en el momento de liquidar la empresa, aunque no hubiera deudas, sí quedaran situaciones en que la sociedad hubiera asumido responsabilidades que pudieran abocar en dichas deudas en un futuro, como garantías de construcción (como era el caso enjuiciado). Y éstas quedarían, como una espada de Damocles, sobre administrador y socios.

Ello tiene dos consecuencias:

La primera es que, anteriormente, al haberse liquidado la sociedad, y carecer esta de personalidad jurídica, ya no podía ser destinataria de una reclamación judicial, por lo que los acreedores tenían la dificultad de haber de dirigirse a unos desconocidos socios en su demanda, lo cual se evita con esta nueva sentencia.

La segunda es que, estando la sociedad liquidada y sin personalidad jurídica, sólo cabía reclamar a los socios por las cantidades distribuidas. Con la nueva sentencia, al considerarse la sociedad como poseedora de personalidad jurídica ‘a estos meros efectos de completar las operaciones de liquidación’, no se aplicaría dicho principio, sino la responsabilidad de la sociedad y de sus liquidadores, por la totalidad de la deuda.

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Juan Núñez – Abogado.

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