El Identificador de Entidad Jurídica (LEI), para todas las personas jurídicas que intervengan en cualquier operación financiera.

15 diciembre, 2017

Esgrimiendo la entrada en vigor, el próximo 3 de enero, de la Directiva 2014/65/UE de 15 de mayo, sobre mercados de instrumentos financieros, se está exigiendo a todas las personas jurídicas que participan en los mercados financieros mediante repos (deuda pública como letras, bonos y obligaciones del Estado), derivados (acciones, bonos, materias primas, swaps o crédito) o valores, el Identificador de Entidad Jurídica (LEI).

El LEI se ha de solicitar al Registro Mercantil y, según la página web de los registradores, se obtendrá en un plazo de entre 4 y 15 días, con una tasa de 100€ para la obtención y de 50€ para la renovación, que habrá de ser anual.

Para saber más: https://www.justicia.lei.registradores.org/pgPreguntasFrecuentes

Codigo_LEI_empresas_Identificador

Eso supone que toda sociedad que tenga una cartera de valores o imposiciones con cualquier posición de riesgo, ha de dotarse del LEI, de modo que, si no se proporciona al intermediario financiero, éste no podrá ejecutar lo solicitado.

Esta exigencia a todas las sociedades nos resulta sorprendente, al margen de que resultará perturbadora para el normal funcionamiento de los instrumentos financieros.

La tramitación del LEI fue asignada a los Registros Mercantiles por el Real Decreto Ley 14/2013, de medidas urgentes para la adaptación del derecho español a la normativa de la UE en materia de supervisión y solvencia de entidades financieras.

Y ello con base al Reglamento 648/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo, relativo a los derivados extrabursátiles, las entidades de contrapartida central y los registros de operaciones, en el que nada se dice del ‘Código Identificador de Personas Jurídicas’ (LEI, Legal Entity Identifier).

El G20 decidió en 2009 que los contratos de derivados extrabursátiles deberían notificarse a registros de operaciones, ante las dificultades evidenciadas durante la crisis de Lehman Brothers para conocer y evaluar adecuadamente las interdependencias existentes en los mercados financieros globales, a consecuencia de lo cual, puso en marcha el proyecto LEI con el fin de dotar a estos mercados de una mayor transparencia.

Posteriormente, la Autoridad Bancaria Europea recomendó también el uso de este identificador a efectos de reporte en el ámbito de la supervisión bancaria. A lo largo de los últimos años el uso del LEI para fines regulatorios ha ido extendiéndose, pero dudamos mucho que en el espíritu del G20 estuviera el registrar hasta la más insignificante operación de colocación de reservas, hecha por una pequeña sociedad.

Desconcierta, finalmente, que la Directiva que ahora entra en vigor dice, en su considerando 12, “La presente Directiva pretende abarcar a las empresas cuya profesión o actividad habituales sea prestar servicios o realizar actividades de inversión con carácter profesional. Por consiguiente, debe excluirse de su ámbito a toda persona que tenga una actividad profesional de otra naturaleza”.

A las sucursales no se les asigna LEI, sino que operarán con el de la matriz.

El LEI consta de 20 caracteres alfanuméricos y, en el caso de las entidades españolas, comenzará por 9598.

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Juan Nuñez
Socio Abogado

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